Usina de Letras
                                                                         
Usina de Letras
44 usuários online

 

Autor Titulo Nos textos

 

Artigos ( 59136 )

Cartas ( 21236)

Contos (13103)

Cordel (10292)

Crônicas (22196)

Discursos (3164)

Ensaios - (9439)

Erótico (13481)

Frases (46519)

Humor (19281)

Infantil (4461)

Infanto Juvenil (3729)

Letras de Música (5479)

Peça de Teatro (1337)

Poesias (138237)

Redação (3054)

Roteiro de Filme ou Novela (1060)

Teses / Monologos (2427)

Textos Jurídicos (1945)

Textos Religiosos/Sermões (5525)

 

LEGENDAS
( * )- Texto com Registro de Direito Autoral )
( ! )- Texto com Comentários

 

Nossa Proposta
Nota Legal
Fale Conosco

 



Contos-->El Jovem que le pidió trabajo a Dios (Reflexione) -- 02/10/2009 - 16:49 (Elias Torres) Siga o Autor Destaque este autor Destaque este Texto Envie Outros Textos
. El joven que le pidió trabajo a Dios
Texto : Elias Torres (Brasil)

Abdias era un joven que se pasaba el tiempo sufriendo el desprecio de sus amigos, porque nunca había trabajado. Una de esas tardes, resolvió entrar en una iglesia para rezar pidiendo ayuda a Dios, y se le oyó decir:
“Padre Celestial, te suplico que me ayudes a encontrar un trabajo, pues no aguanto más vivir depreciado por mis amigos. Por favor, ¡ayúdame!
Cuando salió de la iglesia, pasó enfrente de una construcción y alcanzó a leer un cartel donde estaba escrito: “Se necesita peón de albañil”. El miró el cartel y pensó: “Esa no es una profesión para mi”
En la semana siguiente un amigo llegó a su casa y le dijo: “Donde yo trabajo están necesitando personas para hacer limpieza”. El respondió duramente a su amigo: “¿Crees que soy un idiota para trabajar como personal de limpieza y ser humillado?”
Después de transcurrido un mes, el estaba caminando por la ciudad y encontró un pariente. Los dos conversaron sobre empleo y el pariente le dijo: “Abdias, yo soy jefe de cocineros en una empresa multinacional y estoy necesitando de un ayudante de cocina. No te preocupes si no tienes experiencia, pues yo te ayudaré y te enseñaré todas las tareas”
Abdias le respondió inmediatamente: ¿Acaso crees que tengo cara de ayudante de cocina? ¿No te diste cuenta de mi categoría? ¿Me has visto cara de cadete repartidor de marmitas? ¿Eso es algo que una persona pueda ofrecer a otra?
El tiempo fue pasando y Abdias empezó a reclamar a Dios, diciéndole que Él había olvidado de su oración allá en la iglesia.
Esa reclamación duró algunos años, hasta que un día, Abdias que se encontraba solo en una plaza, oyó una voz que venía de lo alto y le decía: “Abdias, yo escuché tu oración, ¡pero tú no aceptaste ningún trabajo que yo te ofrecí!”.
“Yo te encontré un trabajo de ayudante de albañil no para humillarte si no para que tú sintieses el gusto por la construcción civil y te interesases.
Enseguida podrías haber llegado a maestro mayor de obras y, ganando un buen dinero, podrías haber pagado la Universidad y estudiado para Ingeniero Civil, ¡pero tú no quisiste!”
“Te encontré un trabajo como auxiliar de limpieza y tú tampoco aceptaste, ¡diciendo que era una profesión humillante! Lo que yo quería era que tú sintieses el gusto por la limpieza y la higiene y te comenzaras a interesar en ser un profesional del Saneamiento, ¡más tú lo rechazaste!”
“Coloqué en tu camino un pariente, y te ofreció un trabajo de ayudante de cocina, ¡más tú lo despreciaste y ofendiste a tu pariente! Yo quería que tú sintieses el gusto por la cocina y por la culinaria, pues iría a hacer de ti un gran Nutricionista, ¡pero tú…!”
“Todo lo que pongo a disposición en la vida de las personas es bueno y saludable, son las personas que tienen que esforzarse para especializarse en sus áreas de actuación, y tornarse mejores. Si Yo coloco a una persona en medio de cualquier basural para trabajar, Yo tengo planes para la vida de esa persona, ¡sólo depende de ella! A partir de ese basural, la persona podría interesarse por ser un gran Ambientalista o hasta un gran Ecologista.

Reflexión:
Las oportunidades aparecen, pero si no les damos valor, Dios no tiene la culpa de nada. Además, no existe ninguna profesión humillante; lo que realmente existe es, humillarse en la profesión, diciéndose a sí mismo: “pobrecito” y no queriendo estudiar y especializarse en su área de actuación. Tenemos que aprovechar todas las oportunidades que aparecen en nuestras vidas, para sentirnos a gusto y para identificarnos con ellas, más aún, tenemos que aprovechar esas oportunidades en nuestra juventud, a pesar que: ¡nunca es tarde para empezar!



Comentários

O que você achou deste texto?        Nome:     Mail:    

Comente: 
Renove sua assinatura para ver os contadores de acesso - Clique Aqui